Gráfico de dona
Donut Chart
El centro vacío que da nueva vida al gráfico circular
El gráfico de dona es una variante del gráfico de sectores en la que se elimina el área central, dejando un anillo que muestra las proporciones de cada categoría. Esa perforación central no es meramente estética: libera un espacio que puede alojar un valor clave, como el total representado, un porcentaje destacado o un ícono contextual que refuerza el mensaje principal del gráfico.
La lectura se basa en el ángulo y la longitud del arco de cada segmento. Al igual que en el gráfico de sectores, cada porción ocupa un porcentaje del círculo total. Sin embargo, al eliminar el centro se reduce el énfasis en comparar áreas triangulares y se traslada la atención al recorrido del arco, lo que algunos estudios de percepción sugieren como ligeramente más fácil de estimar para el ojo humano.
A pesar de sus ventajas estéticas, la dona hereda las limitaciones del gráfico de sectores: cuando hay demasiadas categorías o los valores son similares, resulta difícil distinguir las porciones. Por eso, su uso se recomienda con un máximo de cinco o seis segmentos, reservando los valores más pequeños para una categoría agrupada como otros.
Dashboards, informes ejecutivos y aplicaciones móviles
El gráfico de dona se ha convertido en un elemento habitual de los dashboards corporativos. Su forma compacta encaja bien en paneles con múltiples indicadores, y el espacio central resulta ideal para resaltar la métrica principal: porcentaje de meta alcanzada, proporción de mercado o tasa de satisfacción del cliente. Herramientas como Tableau, Power BI y Google Data Studio incluyen la dona como tipo de gráfico predeterminado.
En informes financieros y presentaciones ejecutivas, la dona comunica la composición de ingresos por línea de negocio, la distribución de gastos por departamento o la participación de mercado de competidores clave. Su simplicidad visual permite que audiencias no técnicas comprendan la proporción relativa sin necesidad de leer tablas detalladas.
Las aplicaciones móviles de salud y productividad también han popularizado este formato. Anillos de progreso que muestran pasos caminados, horas de sueño o tareas completadas son, en esencia, donas de una sola categoría contra un fondo vacío. Esa familiaridad hace que el gráfico de dona sea uno de los formatos más reconocibles para el público general.
Cuándo la dona funciona y cuándo conviene otra opción
La dona funciona mejor cuando el objetivo es comunicar la composición de un todo con pocas categorías claramente diferenciadas. Si las categorías son más de seis o si varias tienen valores muy cercanos entre sí, el lector no podrá distinguir los segmentos con precisión. En ese caso, un gráfico de barras horizontales ordenadas de mayor a menor ofrece una comparación mucho más fiable.
Un error frecuente es anidar múltiples anillos concéntricos para mostrar datos de períodos diferentes. Aunque visualmente llamativo, este diseño dificulta la comparación entre anillos porque el radio cambia la escala de cada arco. Si se necesitan comparaciones temporales, es preferible usar gráficos de barras apiladas o pequeños múltiplos con una dona por período.
Finalmente, conviene cuidar el orden de los segmentos. Colocar la categoría más relevante comenzando a las doce en punto y seguir en sentido horario facilita la lectura. Usar una paleta de colores con contraste suficiente y agregar etiquetas directas sobre cada segmento o en una leyenda cercana reduce la carga cognitiva y evita que el lector tenga que alternar la vista entre el gráfico y una leyenda distante.